El viejo roble

Cartel The Old Oak

Ken Loach. The Old Oak (2023)

Necesitamos más ficciones como The Old Oak. Un retrato de la actual situación social y económica que, desde las convicciones éticas, muestra su diagnóstico y propone soluciones.

Lo que debería ser evidente es que en las ficciones podemos encontrar grandes verdades. Es más, me atrevería a decir incluso que a través de las ficciones pueden llegarse a decir ciertas verdades que no podrían ser dichas de otro modo. De lo contrario, ¿cómo sería posible que aprendiéramos tantas cosas valiosas y verdaderas a través de leer y ver grandes obras de ficción?
Miguel Antón Moreno, ¿Qué es verdad o mentira? ¿Qué es realidad o ficción? (FILOSOFÍA&CO, nº 7, 2023)

Algunas críticas han afeado sus diálogos explícitos, que apenas ocultan una intención pedagógica. También el dibujo de los personajes, arquetipos de las diferentes posturas que conviven en un entorno empobrecido.

Sin embargo, creo que un imperativo artístico —no todo el cine debe ser como el de Ken Loach— no se debe convertir necesariamente en un juicio automático sobre su calidad o valor: al priorizar el mensaje sobre los aspectos formales, sus películas no merecen reconocimiento.

Como contrapunto, la distinción que Iris Murdoch hizo entre imaginación y fantasía nos ayuda a reconocer la importancia de relatos como este (me puso sobre la pista el podcast Punzadas sonoras):

El buen arte es bueno para las personas precisamente porque no es fantasía, sino imaginación. Rompe las ataduras de nuestra aburrida fantasía y nos impulsa a buscar una visión verdadera. La mayoría de las veces no logramos ver el vasto y amplio mundo real porque estamos cegados por la obsesión, la ansiedad, la envidia, el resentimiento y el miedo. Creamos un pequeño mundo personal en el que permanecemos encerrados. El gran arte es liberador; nos permite ver y disfrutar de lo que no es nosotros mismos. La literatura despierta y satisface nuestra curiosidad, nos interesa por otras personas y otros escenarios, y nos ayuda a ser tolerantes y generosos. El arte es informativo. E incluso el arte mediocre puede decirnos algo, por ejemplo, sobre cómo viven otras personas. Pero decir esto no implica tener una visión utilitaria o didáctica del arte. El arte es más amplio que esas ideas estrechas.
Iris Murdoch, Existentialists and Mystics: Writings on Philosophy and Literature

Loach presenta la realidad del noreste rural de Inglaterra y de las políticas de acogida de personas refugiadas diseñadas desde los núcleos del poder. Al reivindicar el papel del movimiento asociativo ciudadano, subraya la importancia de la comunidad y de la conciencia de clase como defensa ante los mecanismos de explotación capitalista, que usan a las personas como mercancía desechable.

Los verdaderos responsables no aparecen en las imágenes, pero sí sus consecuencias: el empobrecimiento de la clase trabajadora impulsado por el gobierno conservador en los años 80; la especulación inmobiliaria del siglo XXI; la segregación espacial, cada vez más acentuada.

Ejemplifica cómo el encuentro real —directo, no virtual, porque este último promueve un efecto contrario— entre quienes comparten condiciones de vida facilita el reconocimiento del otro, la identificación con sus circunstancias y su dolor. Además, evita que las víctimas se conviertan en verdugos: en lugar de que señalen erróneamente como culpables de su situación a quienes también viven en la precariedad, genera oportunidades para el tan necesario apoyo entre iguales, siempre que se canalice a través de entidades e instituciones que garanticen criterios profesionales.